Y como una niña, corrí, llegue hasta el fin del mundo, con los pies ensangrentados, las mejillas rojizas, los labios helados, mordidos, desgastados, enfermos, desechos. Con agua en las pestañas, con lagrimas de cocodrilo. Llegué, me senté, y de pronto, apareciste tu. Talvez la medicina de mis pies, la medicina de mis labios enfermos y la de mis lagrimas que canviaste por sonrisas. Apareciste, fué un detalle de tu parte, fue una sonrisa de la mia, y ahora, eres toda una salvacion para mi vida, con la que queria acabar.