Hay cosas con las que no se puede bromear, ni jugar. Por ejemplo el amor, quien nos dice de quien estar enamorados? Quien nos comprende al enamorarnos de una persona? Nadie puede saber cuándo, ni como enamorarse, ni de quien. Y cuando nos enamoramos de la persona equivocada, y vivimos nuestro romance, amor que parece eterno junto a ella, i al cabo del tiempo te das cuenta que lo deseas, que lo amas, pero no puede ser, no es la persona adecuada, porque sois mundos distintos, i en vuestro amor solo hay sufrimiento. Entonces intentas olvidarle, con todas tus fuerzas, y buscas apoyo en otros chicos. Pero y si el apoyo te falla? Caes, te derrumbas, ahora no solo has de intentar olvidar a la persona equivocada tú sola, sino que también has de olvidar a esa que te sirvió de apoyo. Y lo intentas, vaya que lo intentas, pero lo consigues? No, no puedes, es imposible olvidar a dos personas que te gustan así como así, sin sufrimiento. Pero y si aparece una tercera persona? Y si puedes apoyarte, no en un chico sin más, si no en un amigo y no uno de los de verdad, de esos que les cuentas todo, si no un conocido que sin saber nada de ti, te sabe sacar sonrisas, uno con el que te pasarías mil horas hablando y con el que dices tonterías, pero que sin embargo no crees que puedas tener algo mas con el aparte de amistad. Esa es la tercera persona. Y tal vez la cuarta, sea esa amiga de verdad, esa que siempre a su lado los problemas se hacen pequeños. Esa sin duda, es la cuarta y la que siempre le damos menos importancia, pero tal vez sea la que más importancia tiene. Y es que la vida, siempre nos pone problemas, pero también se ingenia maneras para que descubramos las soluciones por nosotras mismas.
